lunes, 3 de junio de 2019

Un arquitecto español firma el rascacielos más alto de África (y no está en Wakanda)




El estudio de Rafael de La-Hoz trabaja en la Tour Mohamed VI, proclamada como la de mayor altura del continente. ¿Serán los rascacielos africanos objetos inocentes, basados en metáforas figurativas e inspirados por utopías afrofuturistas como la de la ciudad de Marvel?


Imagen del proyecto de la Tour Mohamed VI, en Rabat. | BESIX
por PEDRO TORRIJOS para El País

En noviembre pasado comenzaron las obras de la Tour Mohammed VI, también llamada Torre Bank of Africa, en Rabat (Marruecos). 
Proyectado por los españoles Rafael de La-Hoz arquitectos, en colaboración con la firma marroquí CHB Cabinet Hakim Benjelloun, el edificio es prácticamente silueta pura. 
Una suerte de misil balístico de vidrio de 250 metros de altura, anunciado como "el rascacielos más alto de África".

Desde el propio estudio de De La-Hoz definen el edificio menos como ente habitable y más como artefacto tecnológico y simbólico: "[…] 
La superficie de 4.700 m2 de paneles solares supone una revolución en el concepto de la edificación en altura en una ciudad que lucha por ponerse a la cabeza del continente africano". 
Si tenemos en cuenta que la mayor parte de los anteriores rascacielos africanos se levantaron en Sudáfrica, y que la keniana Britam Tower (de 195 metros de altura) es también obra de un arquitecto sudafricano de ascendencia boer, no es descabellado pensar que la Tour Mohammed VI será oficiosamente el primer rascacielos de África. 
Al fin y al cabo, hasta hace muy poco y hablando en términos de desarrollo técnico, Sudáfrica era más bien un cantón europeo en el continente africano.

Viendo las imágenes del proyecto de De La-Hoz y Benjelloun, se aprecia que la carga simbólica es perfectamente consciente, porque el edificio parece emparentado con la tecnooptimista arquitectura googie americana de los años cincuenta, pero también, y quizá esto sea más importante, con el afrofuturismo de la ficticia Wakanda [de los cómics de Marvel, en la que habita el superhéroe Black Panther].
Wakanda: la ilusión de una África libre como arma comercial




Cuando, en enero, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas anunció las nominaciones a los Oscar, es muy probable que el equipo completo de Black Panther las recibiese dando saltos de alegría. 
La cinta dirigida por Ryan Coogler había recibido ni más ni menos que siete candidaturas, incluida la de mejor película. El asunto fue recibido en periódicos, revistas y blogs —y no solo en los de cine— como una suerte de pináculo de la relevancia cultural: no solo se trataba del primer filme de superhéroes en optar al máximo galardón del cine de Hollywood; es que, además, era una producción casi completamente negra que hacía una aproximación a la narrativa africana o afrodescendiente como nunca se había visto antes en una pantalla grande. 
Desde la total autonomía. Negros eran héroes y villanos, negros eran directores y guionistas, negras eran la diseñadora de vestuario y la diseñadora de producción y la inmensa mayoría del elenco.

En realidad, y rascando bajo el disfraz de drama shakesperiano afrotecnológico, Black Panther no es mucho más que un artefacto cuidadosamente manufacturado por Marvel y Disney para el consumo del público negro. 
Su relevancia cultural es enorme, pero no tanto por lo que cuenta o cómo lo cuenta, que es agresivamente convencional, sino por lo que significa como objeto corporativo. 
Es decir, que las grandes compañías de entretenimiento se han dado cuenta de la relevancia de la población negra, que tiene ya el suficiente poder adquisitivo como para gastarse el dinero en sus productos. 
Ya no son marginales; ahora son consumidores. 
Y lo que quieren consumir, como todo el mundo, es ilusión. Y su ilusión es la de una África libre que entiende y apunta al futuro. 
Es decir: Wakanda.
La arquitectura del África que pudo ser es la del África que será

Imagen de los rascacielos de adobe de Wakanda, que ideó la diseñadora Hannah Beachler para 'Black Panther'. |MARVEL


Acuñado por el escritor estadounidense Mark Dery en 1993, el término "afrofuturismo" sirve para englobar, de un modo u otro, las características comunes que habían aparecido desde mediados de los años cincuenta en ciertos sectores de la ciencia ficción, la música y el arte afroamericanos. 
Con el tiempo, la definición fue depurándose hasta ajustarse a la que escribió Mark Bould en 2007: "[…] 
Ficción especulativa que trata temas y preocupaciones afroamericanas en el contexto de la tecnocultura del siglo XX". 
Leída así, parece hecha a medida de la Wakanda de Black Panther, lo cual es perfectamente lógico porque se considera al superhéroe creado por Stan Lee y Jack Kirby en 1966 como uno de los pioneros del afrofuturismo.

Quizá lo más relevante de la definición de Bould sean las dos primeras palabras: ficción especulativa. 
En efecto, la realidad africana y afroamericana ha estado históricamente distanciada de la tecnología. 
La colonización y la esclavitud colocó a los negros de América como ciudadanos de segunda y todo el continente africano como epítome del tercer mundo. 
La alta tecnología era un deseo prácticamente inalcanzable para la mayoría de los ciudadanos. 
Era, a todos los efectos, ciencia ficción. 
No es de extrañar, entonces, que la utopía autárquica e hipertecnificada que es Wakanda sea poco menos que una afrofuturista tierra prometida.
ampliar fotoInterior de la Tour Mohamed VI, también llamada Torre Bank of Africa. | BESIX

Interior de uno de los rascacielos de Wakanda. | MARVEL


¿Y cómo es, físicamente, esa tierra? 
Pues tan africana como naíf. 
Al final, Black Panther no ganó el Oscar a mejor película pero sí se llevó el de banda sonora, vestuario y, abundando en lo que nos interesa, el de diseño de producción. 
La Wakanda que la diseñadora Hannah Beachler y el decorador Jay Hart proponen es un paraíso panafricano. Esta aproximación es ingenua pero también dudosa; África no es un país, es un continente inmenso con enormes diferencias entre sus áreas y regiones. 
Considerar que todo lo que hay al sur del Sáhara puede formar parte de una misma amalgama cultural tiene que ver con una mentalidad occidental perezosa y exotizante, a la que no escapa Beachler, por muy negra que sea y mucha investigación que haya realizado (y la ha realizado).

Por otro lado, África no es un país pero Wakanda tampoco lo es, solo es una ficción esperanzadora. 
Lo cual legitimaría que los edificios de su tecnópolis imaginaria beban de referencias tan diversas como las presuntuosas curvaturas de la arquitectura de Zaha Hadid por un lado como de las cabañas Massai por otro.

De hecho, uno de los ejemplos más cándidos de esta aproximación son un par de rascacielos que aparecen en uno de los planos generales de la ciudad. 
De planta circular, acabados presumiblemente en adobe y coronados por una cubierta de paja, no son un verdadero rascacielos, son la caricatura a escala aumentada de una cabaña de barro. 
Es absurdo, no responde a la lógica de la edificación en altura y ningún rascacielos del mundo real se guiaría por esta metáfora figurativa tan obvia.

¿O quizá sí?
El rascacielos como símbolo

Otra imagen del proyecto del estudio de Rafael de La-Hoz en colaboración con la firma marroquí CHB Cabinet Hakim Benjelloun.


Los rascacielos nacieron en Chicago a finales del XIX como consecuencia de una necesidad económica (el elevado precio del suelo en el centro de la ciudad) y gracias a dos desarrollos tecnológicos (la estructura metálica y el ascensor). 
Si el suelo era tan caro, la única manera de aprovecharlo era multiplicarlo en plantas, una encima de la otra. 
Ahora bien, para poder construir esas plantas era necesaria una estructura lo suficientemente ligera como para liberar espacio y lo suficientemente resistente para aguantar los empujes horizontales del viento, además de un ascensor que permitiese subir a dichas plantas cómodamente. 
Destilado a esa esencia, el rascacielos debería ser un ejemplo de funcionalidad sobre forma: una planta tipo flexible que pueda ser adaptada a distintos programas y repetida en altura tantas veces como sea posible. 
No hay más. Fin.

Tras el advenimiento del movimiento moderno, la mayoría de los rascacielos del mundo se ajustaron a este modelo de supuesta honestidad constructiva y formal. 
Supuesta porque, en realidad y casi desde el principio, los rascacielos fueron más símbolo que edificio. 
Si algo puede ser "lo más alto", siempre va a intentar serlo. Durante casi un siglo, la carrera por levantar el rascacielos de mayor altura se limitó a Estados Unidos porque es donde estaba el dinero para construirlos. 
Sin embargo, en las últimas décadas, el fenómeno se ha desplazado a Asia y a Oriente Medio, que es donde está ahora el capital.
Wakanda, vista por Hannah Beachler, bebe de referencias tan diversas como las presuntuosas curvaturas de la arquitectura de Zaha Hadid y las cabañas Massai. |MARVEL


Al margen de las esbeltísimas y ridículamente caras excepciones de Manhattan, los rascacielos más altos y los más espectaculares se levantan en Dubái, en Shanghái o en Beijing. 
Efectivamente, espectaculares, porque los rascacielos contemporáneos ya solo son espectáculo, solo son imagen y silueta.

Como una superproducción de Marvel y Disney, son un perfecto artefacto corporativo, y su primera función no es ser habitado sino ser contemplado y entendido como símbolo. Por eso, los renders que Hannah Beachler propone para Wakanda son el rascacielos contemporáneo perfecto, porque su naturaleza intrínseca es la de ser solo imagen en una pantalla, nunca construidos y nunca habitados. 
Puede que sean el modelo de rascacielos africano contemporáneo perfecto, pese a su total ingenuidad. Optimista y libre.

La Tour Mohammed VI es tan marroquí como africana como perteneciente a un futuro simbólico. 
Porque Marruecos, pese a la cercanía con el viejo continente, no es un cantón cultural europeo, pero tampoco es una utopía autosuficiente como Wakanda. 
No ha permanecido inmaculado a la colonización y sus raíces son islámicas y magrebíes, no subsaharianas. 
Ahora bien, si África va a entrar —y lo va a hacer— en la carrera del rascacielos, lo más probable es que lo haga mediante tótems corporativos alejados del "estilo internacional" que proponía el movimiento moderno. 
Serán objetos algo inocentes, a veces basados en metáforas figurativas no demasiado sofisticadas, y muy a menudo apelando a un espíritu de euforia futurista. 
Intentando así acortar los plazos entre la ciencia ficción y la realidad de la arquitectura africana, y de África como continente desarrollado.

viernes, 24 de mayo de 2019

La vida de Mies van der Rohe en cómic




Agustín Ferrer Casas reconstruye la biografía del famoso arquitecto alemán en Mies
"Con Frank Lloyd Wright y Le Corbusier, Mies sentó las bases del diseño de edificios", asegura

Por JESÚS JIMÉNEZ (@vinetabocadillo) para RTVE 






Fragmento de la portada de 'Mies' GRAFITO EDITORIAL




Es muy raro encontrarnos con un cómic protagonizado por un arquitecto; pero la cosa cambia cuando hablamos del alemán Ludwig Mies van del Rohe (1886-1969), uno de los más importantes de la historia y de los que sentó las bases de la arquitectura actual. 
Agustín Ferrer Casas (Pamplona, 1971), un experto en mezclar la historia y la ficción (Arde Cuba), ha recreado la fascinante biografía de este arquitecto que también fue el último director de la Bauhaus, la famosa escuela de arte y arquitectura que clausuraron los nazis. 
Hemos hablado con él sobre este nuevo y fascinante cómic: Mies (Grafito editorial).



Viñeta de 'Mies'

1. Es raro ver un cómic sobre un arquitecto. ¿Por qué te interesa tanto Mies van de Rohe?¿Qué crees que buscaba con la arquitectura?
Tan raro como encontrarlos en una de estas series que proliferan tanto actualmente: policías, bomberos, médicos, periodistas, abogados, políticos… Pero, ¡¿arquitectos?! Resulta cuando menos chocante porque siempre se considera que la vida de los arquitectos es insípida y no está a la altura de por lo que se los recuerda: sus obras. ¡Falso! Con Mies tenemos un buen ejemplo y podría señalar un buen puñado de arquitectos famosos con vidas personales tan apasionantes como un episodio de House of Cards.
La biografía de Mies es realmente emocionante por estar muy relacionada con los acontecimientos de la primera mitad del siglo XX. 
Va ligada a momentos determinantes como fueron los horrores de la Gran Guerra de principios del siglo pasado, la crisis económica de la República de Weimar derivada del Tratado de Versalles y el consiguiente ascenso del nazismo; la posterior Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. 
Mies participa de estos hechos y de sus consecuencias: abraza las vanguardias surgidas después de la Primera Guerra Mundial y rompe con todo lo anterior, incluido su matrimonio; se reinventa y convierte en abanderado del Movimiento Moderno en Alemania; y no duda en abandonar Europa, pero sólo en el último momento, después de haber hecho todo lo posible por congraciarse con un gobierno nazi que lo sitúa dentro del arte degenerado anti-alemán.
Y todas las decisiones que tomó, sus ansias de libertad creativa y personal, tuvieron un fin, un propósito claro: el llegar a construir sus proyectos. 
¿Qué pretendía con su arquitectura? ¿Dejar una huella? ¿Marcar un camino? 
Recordemos que una de sus últimas obras a comienzos de la década de los sesenta, la Nueva Galería Nacional de Berlín, fue lo más cercano a la catedral que nunca llegó a construir, el mayor hito de la carrera que un artesano de la arquitectura puede llegar a soñar ver erigido.


Viñeta de 'Mies'

2. ¿Cuál crees que ha sido su influencia posterior?
Absoluta. Junto con las otras dos figuras más relevantes de la arquitectura del siglo XX, Frank Lloyd Wright y Le Corbusier, Mies sienta las bases de lo que sería el diseño de edificios, convirtiéndose en un auténtico clásico moderno. Muchos de los rascacielos que pueblan nuestras ciudades están influidos por sus proyectos. 
Y su casa más famosa –no sólo por la historia personal que arrastra con su dueña, la señora Farnsworth, sino por su forma, etérea y transparente- ha sido copiada hasta la saciedad por ser considerada un canon de la arquitectura moderna.
Y ahora, con la publicación de este “Mies”, me estoy dando cuenta de lo relevante que sigue siendo su figura en el mundo de la arquitectura.




Viñeta de 'Mies'
3. Resúmeme el argumento, ¿Hasta qué punto mezclas realidad con ficción?
El relato se basa en una más que probable conversación entre un Mies van der Rohe anciano con su nieto Dirk Lohan, también arquitecto, en el transcurso del viaje en avión desde Chicago al Berlín Occidental de 1965 para asistir a la ceremonia de colocación de la primera piedra de la Nueva Galería Nacional.
Durante la conversación Mies hace balance de su obra en sucesivas evocaciones, relacionándola con los episodios que marcaron su vida. 
Muchos son recuerdos más o menos claros o difusos, pero otros, representados en formato flashback con viñetas, están grabados a fuego en la memoria del arquitecto y se los guarda para sí.
Es en estos últimos recuerdos donde yo uso más el recurso de la ficción. 
Por eso digo siempre que es una biografía ficcionada. 
Hay mucho, muchísimo escrito sobre Mies. 
Incluso se han recogido versiones diferentes de un mismo suceso, unas por documentos de archivo, otras por testigos e incluso otras por boca del propio Mies. 
Por ejemplo, Mies, como tercer director de la mítica escuela de diseño Bauhaus (de la que se cumplen este 2019 los 100 años de su creación) dijo que, tras la clausura por los nazis de la sede berlinesa, recibió una carta de la Gestapo permitiendo su reapertura. 
Pero que, en consenso con el resto del profesorado, decidió cerrarla definitivamente. 
Mies no llega a mencionar que las directrices marcadas en esa carta de la Gestapo hacían prácticamente imposible reabrir la Bauhaus. 
Era un auténtico mangoneo político en su plan de estudios y en el claustro de profesores que incluía la expulsión de muchos de ellos.
Con estas premisas y otros hechos recogidos en los diferentes escritos y biografías de Mies, me resultó muy fácil crear la historia y dotar de elementos ficticios –incluso poéticos- al relato; con el fin de dramatizarlo y hacerlo todavía más atractivo e interesante al lector. 
A fin de cuentas, este libro hace hincapié en la vida del arquitecto, no sólo en su obra, que aquí sirve como telón de fondo para contar su historia. 
No es un compendio de sus edificios más famosos al modo de un catálogo. 
Pero sí que tiene vocación docente en cuanto a mostrar el proceso seguido por el arquitecto para lograr sus metas, sorteando toda clase de problemas –clientes incluidos.


Viñeta de 'Mies'

4. No lo dulcificas para nada y a veces lo presentas como un personaje contradictorio ¿Fue así realmente?
Puede que en algún momento parezca que se me ha ido la mano con este mi Mies, pero siempre lo he tratado con el máximo respeto. 
Como bien dices, puede considerárselo contradictorio, pero tengamos en cuenta los hechos históricos que rodearon su vida.
Pasó por una guerra mundial, aunque él no llegó a entrar en combate. Su única cicatriz por herida de guerra fue por una operación de apendicitis. 
Pero sí que tuvo que haber vivido situaciones traumáticas fruto de esta contienda. 
Nadie quedó indemne. Y eso le hizo cambiar. Transformarse.
Supongo que, después de estar casado y tener tres hijas, tuvo un ramalazo de independencia, de búsqueda de libertad. Y por eso abandonó a su familia.
Y como esto, el resto de su vida. 
Una vida consagrada a un fin: construir, llevar a término sus proyectos. 
Independientemente de quien se los encargase, sin vincularse a ideas políticas concretas, aunque finalmente llegase a apoyar con su firma al régimen de Hitler como último recurso para continuar trabajando en la Alemania nazi.
Habría que ponerse en la piel de Mies para saber si todos conservaríamos el temple suficiente para vivir en un estado totalitario, yendo a contracorriente o a favor de obra. 
Es difícil saberlo. Tal ver Mies pudo haberlo hecho mejor, optado como otros compañeros suyos que emigraron de Alemania mucho antes que él.


Viñeta de 'Mies'
5. Supongo que también te interesaría por el momento histórico que vivió. ¿Qué destacarías sobre eso?
Ya he comentado en alguna otra ocasión que me apasiona el contexto histórico del siglo pasado. 
Mis últimos cómics se han desarrollado a comienzos de los años sesenta, como el último tramo de Mies.
En el caso de la primera mitad del siglo XX, donde se desenvuelve la práctica totalidad del cómic, se dieron los acontecimientos más traumáticos de la historia reciente. 
Y eso marcó la vida de personajes como Mies.
Antes mencioné que durante la Gran Guerra no entró en combate y fue asignado al cuerpo de ingenieros para custodiar unas vías muertas de ferrocarril en Transilvania. Poco más. Pero si sufrió los desastres económicos de la paz con la firma del Tratado de Versalles. 
Y, como el resto de alemanes, la gripe española que asoló el continente.


Viñeta de 'Mies'
Pasó por una república de Weimar con gobiernos socialdemócratas acosados por levantamientos de izquierdas y derechas, por la hiperinflación y la crisis del 29, y por el ascenso del nazismo. 
Toda una sucesión de movimientos efervescentes que modificaron la forma de vida de los alemanes y, por ende, al resto de europeos.
Quizá el hecho más trascendente en la vida de Mies fue su salida de Alemania hacia Estados Unidos en 1938 por ese callejón sin salida que finalmente supuso el ser despreciado por los nazis. 
Comenzaba así una etapa norteamericana llena de oportunidades, como la que años antes eligieron otros compañeros suyos.
Así que tenemos dos momentos diferentes en la vida de este arquitecto –olvidando la etapa inicial previa a la Primera Guerra Mundial: la que coincide con el nacimiento de las vanguardias y los proyectos que considero más innovadores de Mies; y la etapa en Chicago que se traduce en un buen número de obras que definen a Mies como uno de los padres del Movimiento Moderno.



Viñeta de 'Mies'

6. ¿Qué importancia das a la faceta como profesor de Mies? ¿Y, sobre todo, a la Bauhaus?
Sin duda, la huella dejada en el Instituto Tecnológico de Illinois (IIT) –donde tuvo las manos libres para crear la escuela de arquitectura, desde el temario hasta el profesorado, en el que incluyó a amigos suyos venidos como él desde Alemania- hacen que esta institución de Chicago no pueda disociarse del nombre de Mies. 
Además el campus lleva su trazado y muchos de sus emblemáticos edificios son suyos.
En cuanto a su paso años antes por la Bauhaus, no sé si tuvo mucha repercusión académica por el poco tiempo que ocupó el cargo. 
Fue el tercer director de la escuela y mantuvo parte de la dinámica docente de su antecesor, Hannes Meyer, más centrada en el aspecto arquitectónico del diseño. 
Sí que movió y removió las bases de la escuela fundada por Walter Gropius para despolitizarla de cara a no tener problemas con el derechista ayuntamiento de Dessau, donde se ubicaba en su segunda época. 
Impuso unos estatutos muy rígidos y expulsó a los alumnos rebeldes que comulgaban con los movimientos más izquierdistas. 
Pese a ello, no logró sus propósitos y tuvo que trasladar la institución a Berlín, como escuela totalmente privada con el final que todos conocemos: su cierre en 1933.
Pero centrándonos en su labor docente, ya sea en la Bauhaus o en el IIT, Mies se caracterizaba por un método que iba de menos a más, enseñando a dibujar con precisión; usando y combinando los diferentes materiales constructivos y estructurales; diseñando los edificios según sus funciones y proporciones; y por último pasando a una escala global y urbana. 
Y todo ello acompañado por una máxima recurrente, “vuelva usted a empezar”, con lo que se perseguía la perfección a través de un largo proceso de búsqueda entre las posibles variantes del proyecto y su programa.



Viñeta de 'Mies'

7. ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?
En este caso, sobre todo a través del acopio “compulsivo” de numerosa bibliografía que incluían recopilaciones de sus obras y datos sobre su biografía. 
En este sentido me vino de maravilla una biografía crítica sobre su persona, muy completa, de Franz Schulze y Edward Windhorst publicada por Editorial Reverté. 
Todos los textos que he consultado vienen recogidos al final de mi Mies.
Y, por supuesto, muchas, muchísimas imágenes extraídas desde internet.
Pese a esto, a toda la documentación textual y gráfica, sé que he metido la pata porque ya me han comentado una cosa que se me coló. 
Al menos tengo la escusa de que ese error no se refiere a la obra de Mies. 
Es lo malo de tener lectores con mucha cultura arquitectónica.



Viñeta de 'Mies'
8. Al documentarte, ¿cómo crees que ha influido Mies en tu cómic? ¿Tanto visualmente como espiritualmente? ¿Es imaginación mía o has cambiado la forma de maquetar las páginas cuando representas sus obras?
Se hace referencia en el cómic al gusto que tenía Mies por la filosofía y se define como estoico en su forma de afrontar los vaivenes de la vida. 
No puedo decir que comparta su afición por la filosofía, pero sí muchos de los aspectos de su forma de ser y ver las cosas. 
Yo creo que también soy bastante estoico y amante de la libertad personal asociada a la libertad creativa, aún a costa de que puede acarrear soledad personal (y es el precio a pagar por ser un poco arisco).
En cuanto a la forma de gestionar la maquetación y el estilo, tenía que dar en las dobles páginas –que hay muchas- esa sensación de recuerdo más o menos difuso. 
Por eso prescindo de las viñetas propiamente dichas para optar por escenas muy abiertas, en las que los bocadillos de los diálogos o las formas de los edificios que sirven de fondo delimitan la sucesión de escenas. 
Y, como otras veces, insisto en la práctica de solapar y sacar del plano de cuadro las figuras de los personajes o los objetos con el fin de dar más sensación de dinamismo y profundidad espacial.

Viñeta de 'Mies'
9. ¿Hay un juego con tu anterior cómic y con cierto señor Flynn?
Cierto es que la visita de Mies en Cuba, motivada por el encargo que recibió de la firma Bacardi para proyectar su sede en Santiago, me daba la oportunidad de que cruzase su camino con el del actor Errol Flynn y su fotógrafo Frank Spellman. 
Recordará el lector que siga mis títulos que estos dos personajes, uno real y otro ficticio, son los protagonistas de mi anterior cómic con Grafito Editorial, Arde Cuba.
Y este juego se repite en Arde Cuba con otro par de protagonistas del título anterior, el matrimonio Dunne de Cazador de Sonrisas, que hacen una escapada turística por la isla caribeña a finales de 1958.
Es un recurso, este de los cameos de personajes en mis diferentes títulos, que el lector cómplice suele agradecer porque otorgan continuidad y una segunda vida a los protagonistas.





Viñeta de 'Mies'
10. ¿Qué proyectos tienes? ¿Seguirás con personajes históricos?
Ahora mismo, con Grafito Editorial, estamos barajando diferentes posibilidades para un próximo título. 
Sin duda volverá a ser un cómic con personajes ficticios que compartirán protagonismo con otros históricos.
Pero que nadie piense que voy a volver al tema “arquitectos” por ahora. Si lo hiciese me encasillaría. 
En un futuro puede que sí, pero desde otra perspectiva.




Portada de 'Mies'




domingo, 21 de abril de 2019

El sentido de la arquitectura. Conversación con David Chipperfield



ArquinePublicado el 16 abr. 2019

Entrevista a David Chipperfield en #Mextrópoli2019

Como arquitectos tenemos dos responsabilidades y dos ansiedades o dos partes de un proceso y me preocupa
Supongo que uno es el físico que quiero decir como
a los arquitectos nos gusta hacer las cosas.

Sabemos realmente que nos gusta ver como son las cosas.
¿Estamos disfrutando de la responsabilidad de crear un espacio una pared una ventana un piso una habitación, una fachada, un techo y creemos.que hacer esto se puede invertir con cualidades que lo hacen más de lo normal.,...

martes, 27 de noviembre de 2018

Carme Pinós: “Hemos regalado nuestras ciudades al turismo y al dinero”


La reconocida arquitecta ha diseñado recientemente el MPavilion de Melbourne
Como profesional, trabaja para recuperar las urbes

por PABLO SEMPERE para El PaísPablo Monge


A sus torres en México, al CaixaForum de Zaragoza, a la Maison de l’Algérie de la Ciudad Universitaria de París y a sus hoteles rehabilitados en Mallorca, entre otros muchos proyectos, ha añadido recientemente el MPavilion de Melbourne. Carme Pinós (Barcelona, 1954) fue la elegida por la millonaria y filántropa Naomi Milgrom, presidenta de la fundación que lleva su nombre, para levantar un pabellón en los Queen Victoria Gardens de la ciudad australiana. Pinós, arquitecta y antigua compañera del también arquitecto Enric Miralles, es una de las profesionales más reconocidas en todo el mundo.
Se ha hecho un nombre en el sector, pero se convirtió en arquitecta casi sin quererlo.
Somos tres hermanos y mi padre tenía el futuro planeado para todos. Quería que el mayor fuese arquitecto, que yo estudiase química y que el pequeño se convirtiese en ingeniero agrónomo. Cuando el mayor eligió ser médico, como mi padre, me di cuenta de que la arquitectura me iba a tocar a mí.

¿Cómo fueron los comienzos?

Llegué a la universidad en los últimos años del franquismo. Y el momento político y cultural era interesantísimo. A mí, además, siempre me había gustado el arte, y sabía que la arquitectura era eso: relacionar el arte con la vida más cotidiana y el día a día. Tampoco fue un camino de rosas. Cuando yo entré, éramos menos de 5 alumnas frente a 200 alumnos.
Cuando empecé en la universidad éramos 5 alumnas frente a 200 alumnos

¿Y qué es hoy la arquitectura?

Esencialmente, es el ámbito donde se realiza la sociabilidad. Además, la sociedad necesita siempre de poética y de ir más allá del pragmatismo, y para eso la arquitectura es perfecta. También tenemos que recordar que es una demanda social, porque la gente necesita de lugares donde vivir, desarrollarse y comunicarse. Por eso también tenemos una responsabilidad social importante, más aún en estos tiempos...





¿Por qué en estos tiempos?

La arquitectura de nuestra época, sobre todo la vivienda, se ha convertido en un producto del que se ha apropiado el mercado con fines económicos, y eso es muy peligroso. La vivienda es lo más íntimo de una persona, y en cambio se está tratando como una mercancía y una forma de ganar dinero. Y ya no solo la vivienda, también el urbanismo. Se urbaniza sin ninguna idea real de ciudad. El mercado se lo ha quedado todo, es el que ganó la guerra, es abstracto, depredador y déspota. Hacemos todo a corto plazo, se busca rentabilidad cada vez más rápido, y se deshumaniza el ámbito laboral, las relaciones emocionales, y por supuesto también las casas y la ciudad.

¿Se están perdiendo las ciudades?

Por supuesto. Las ciudades están cada vez más en las manos del mercado, un mercado que busca estandarización y rentabilidad. Se expulsa de los barrios a quienes los habitan, se construyen bloques en serie y sin poética, que es la escala humana que define cualquier cosa que se hace, nos doblegamos al turismo... Las ciudades se están perdiendo y deshumanizando.
Usted es de Barcelona, quizá la ciudad española que mejor ilustra este panorama.
Cuando se planeó la ciudad en las Olimpiadas para su desarrollo, se hizo con una idea muy clara de ciudad y de espacio público. Se recuperó el mar, se recuperaron plazas, y eso lo estamos perdiendo por el dinero fácil que da el turismo y por la falta de ideas. Hemos regalado nuestras ciudades al turismo y al dinero.

¿Se puede recuperar la ciudad?

Se debe recuperar la ciudad, porque esta situación, a la larga, es destructiva y perjudicial. ¿Cómo? Dando prioridad al espacio público, creando conciencia de comunidad, poniendo la arquitectura al servicio de la sociedad y no del mercado… Sería indispensable controlar el turismo, tener ideas regeneradoras, dar más peso a pueblos y ciudades pequeñas para que las grandes urbes no tengan que crecer por obligación. Creo que, si no pones límites al mercado, la ciudad se destruye a sí misma. Pero todo esto son decisiones políticas.

¿Tienen los arquitectos parte de la responsabilidad y, quizá, parte de la solución?

Yo procuro protegerme un poquito. Si no siento confianza, si mi presión es especulativa, ya no entro en juego. Debo ver que el cliente busca en mí algo más que crear mercancía para enriquecerse. Entro en el juego si se trabaja con otros fines, porque la ciudad es uno de los ámbitos más importantes que tenemos y que debemos proteger. Ahora estoy construyendo viviendas en el casco antiguo de Barcelona que son de protección. Es un sistema pionero por el que el ayuntamiento cede el terreno, una cooperativa construye y la propiedad es de 70 años ampliables a 90. Y la cooperativa recupera luego esa vivienda, porque si quieres venderla tienes que vendérsela a ella.
Debo ver que el cliente busca en mí algo más que mercancía para enriquecerse

¿Se debe notar la huella o la mano del arquitecto en el edificio?

Creo que no. Hay que pensar en el cliente y en la ciudadanía y responder a ello con la sensibilidad de cada cual. Yo no pretendo hablar de mí con mis proyectos, pretendo hablar a la ciudad y a la sociedad. La sensibilidad de cada uno deja una huella, sí, pero no es mi intención que hablen de mí. La intención es conectar con la ciudad.

Pueden cambiar el skyline de una ciudad y levantar algo de la nada. ¿No hay egos?

Hemos hecho una sociedad de individualismos y competencia y hemos perdido el relato comunitario. Eso fomenta la lucha de egos. Egos banales, que gritan más de la cuenta, que son conscientes de su poder… Y eso se nota más en gente que puede construir un rascacielos. Es cierto. Pero hay formas de construir. La torre suele ser una manifestación de poder, porque siempre es la más alta, la más esbelta, la más algo. Pero también se puede construir pensando en la comunidad.

Antes comentó que en la universidad eran 5 mujeres frente a 200 hombres. ¿Ha cambiado la arquitectura en este tiempo?

Cada vez hay más mujeres en la profesión. Lo que sucede es que es un trabajo sacrificado, en el sentido de que tienes que dirigir las obras en persona, viajar, darlo todo si hay cambios en los plazos y las fechas... Pide una dedicación muy grande. Y como la mujer sigue teniendo ese rol social y cultural en la familia, suele quedar relegada a segundo plano. Por eso las arquitectas encabezan menos proyectos. Yo, si hubiese tenido familia, probablemente no habría llegado hasta aquí.


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miércoles, 21 de noviembre de 2018

Exposición en el Museo ICO en Madrid: Francis Kéré. Elementos primarios

Desde el  3 de octubre y hasta el 20 de enero de 2019 el Museo ICO muestra por primera vez en España la obra de Kéré, con la exposición “Francis Kéré. Elementos primarios”.
“La arquitectura está al servicio de la humanidad. Construir un edificio es una labor de equipo. Cuando levanté la escuela de mi aldea impliqué a todos los habitantes. La arquitectura también es emoción: lo que transmites con lo que construyes. Y debe ser realista: utilizo los materiales que tengo a mano, barro, agua, madera”.
Francis Kéré





Francis Kéré ha desarrollado innovadoras estrategias que combinan materiales y métodos de construccion tradicionales con las modernas técnicas de ingeniería.

Francis Kéré, arquitecto formado en Alemania, procede de un pequeño pueblo de África Occidental, Gando, en Burkina Faso. Como primer hijo del líder de su pueblo, su padre le permitió asistir a la escuela pese a que muchos de los habitantes de su aldea consideraban que la enseñanza convencional occidental era una pérdida de tiempo. Posteriormente, consiguió una beca para formarse en Alemania, donde se graduó en arquitectura e ingeniería en la TU de Berlín. 
En paralelo a sus estudios, creó la Kéré Foundation para financiar la construcción de la Escuela Primaria de Gando, galardonada con el prestigioso Premio Aga Khan en 2004. Kéré continúa reinvirtiendo conocimiento en Burkina Faso y en otros lugares a lo largo de cuatro continentes. Francis Kéré ha desarrollado innovadoras estrategias que combinan materiales y métodos de construcción tradicionales con las modernas técnicas de ingeniería.

Desde que fundó Kéré Architecture en 2005, su trabajo ha cosechado un gran reconocimiento, con premios como el Global Award for Sustainable Architecture, el BSI Swiss Architectural Award, el Marcus Prize, Global Holcim Gold Award, y el Schelling Architecture Award. Kéré fue nombrado miembro colegiado del Royal Institute of British Architects (RIBA) en 2009, y miembro honorario del American Institute of Architects (FAIA) en 2012. Ha impartido clases en la Harvard Graduate School of Design y en la suiza Accademia di Architettura di Mendrisio.

Entre sus principales obras se encuentran la Escuela Primaria (2001) y la Biblioteca (en construcción) de Gando, Burkina Faso; el Complejo del Parque Nacional de Mali (2010), en Bamako, Mali; el Centro de salud y promoción social CSPS (2014) y el Opera Village (en construcción), ambos en Laongo, Burkina Faso; la Asamblea Nacional y el Parque Memorial de Burkina Faso, en Ouagadougou, Burkina Faso (en desarrollo); el Satélite del Teatro Volksbühne en el Aeropuerto de Tempelhof, en Berlín (instalación temporal, 2016); o el Pabellón para la Serpentine Gallery del año 2017.





















Se ha inaugurado en el Museo ICO la exposición ‘Francis Kéré. Elementos Primarios’, comisariada por Luis Fernández-Galiano y organizada por la Fundación ICO.
Francis Keré es burkinés y berlinés. Nació en 1965 en Gando, un poblado de uno de los países más pobres del mundo, Burkina Faso, pero logró una beca para estudiar en Berlín, donde se formó y donde acabó abriendo su propio estudio de arquitectura. Su obra está profundamente enraizada en su país natal, pero hace uso de elementos y principios universales que permiten insertarla en contextos tan diferentes como el de su ciudad de adopción. Autor de una arquitectura ejemplar en el empleo de recursos limitados y técnicas sostenibles, este burkinés se ha convertido en el líder de una nueva generación de arquitectos que, según Luis Fernández-Galiano, está “empeñada en hacer el mundo mejor trabajando para los que menos tienen”.
Desde la escuela levantada en su aldea natal, que mereció el prestigioso premio Aga Khan (2004) por la combinación de compromiso ético y excelencia estética, hasta el pabellón de la Serpentine Gallery londinense en 2017, que marcó su consagración cosmopolita, “Kéré ha recorrido el trayecto que separa la planicie árida de Burkina Faso de la vegetación frondosa de los Kensington Gardens manteniendo su integridad personal y su conciencia comunitaria”, asegura Fernández-Galiano.

Sobre la exposición
La tesis que estructura toda la exposición relaciona la obra de Kéré con los elementos primarios de la Arquitectura ideados por el arquitecto y estudioso alemán Gottfried Semper en el siglo XIX: el suelo estereotómico, el techo tectónico y el muro textil.
Estos “elementos primarios“ se han construido a escala real en el Museo ICO con las mismas técnicas empleadas por Kéré en sus edificios. El visitante encontrará un muro textil realizado con telas traídas de Burkina Faso; una plataforma de hormigón; una plataforma de madera (reproduciendo la Louisiana Canopy realizada por Kéré en el Louisiana Museum of Modern Art, Humlebæk, Dinamarca, en 2015); una reproducción reducida del Pabellón de la Serpentine Gallery construido en Londres en 2017; y un muro y una plataforma de adobe construidos por los alumnos del Taller “Arquitectura con tierra”, que tuvo lugar en Boceguillas (Segovia), durante el pasado mes de julio, y fue organizado específicamente con motivo de esta exposición por la Fundación ICO, el Centro de Investigación en Arquitectura Tradicional (CIAT), la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), la Fundación General de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y el Ayuntamiento de Boceguillas.
Además, se ha reproducido el espacio de trabajo del estudio de Kéré Architecture en Berlín, con diversas muestras de materiales de construcción y maquetas de trabajo seleccionadas del propio taller, que forman parte del proceso de trabajo cotidiano del estudio.
En torno a todos estos elementos se estructura una exposición que recorre la trayectoria vital del arquitecto y en la que se podrán conocer en profundidad 29 proyectos y seis instalaciones artísticas llevados a cabo en tres continentes distintos.
Museo ICO - ubicación
C/ Zorrilla, 3 - 28014 Madrid



viernes, 16 de noviembre de 2018

Lina Bo Bardi: tupí or not tupí.





















por Arantza Álvarez para Diario Design

Con este sugerente título la Fundación Juan March de Madrid inaugura una exposición sobre Lina Bo Bardi, arquitecta, museógrafa, diseñadora, escritora y activista cultural italo-brasileña.


Exposición
Una arquitecta civilizadora
Lina Bo Bardi. Tupí or not tupí. Brasil, 1946-1992
05/10/2018 - 13/01/2019

La exposición Lina Bo Bardi. Tupí or not tupí. Brasil, 1946-1992 propone un diálogo entre la obra de la arquitecta italiana Lina Bo Bardi y la cultura de artistas nāo eruditos que puso en valor desde que se sumara a la renovación de las artes en Brasil en 1946. El título de la exposición es una frase del poeta, ensayista y dramaturgo Oswald de Andrade, que en 1928 propuso que Brasil “canibalizase” la cultura Europea. A su vez Lina, que Caetano Veloso describe como una persona “civilizadora”, ejerció una antropofagia a la inversa, descubriendo a los propios brasileños la riqueza cultural de su país.

Hasta el 13 de enero se puede visitar en la madrileña Fundación Juan March esta exhibición dedicada a la interesante figura de Lina Bo Bardi (1914-1992). Esta arquitecta formada en Italia fue una de las personalidades clave de la renovación de las artes en Brasil.
lina bo bardi fundacion juan march diariodesign escalera
Lina Bo Bardi llegó a Brasil en 1946 junto a su marido, el crítico y coleccionista de arte Pietro Maria Bardi. La pasión por su país de acogida comenzó pronto y empezó a desarrollar su trabajo en múltiples campos, aunando el arte de vanguardia y el popular.
lina bo bardi fundacion juan march diariodesign retrato
El propio título de la exposición toma por título la cita “Tupí or not tupí. That is the question” del Manifisto antropófago, escrito en 1928 por Oswald de Andrade e ilustrado por Tarsila do Amaral. Si bien la vanguardia brasileña de los años 20 persiguió la absorción y la reformulación de la cultura europea, la italiana Lina Bo Bardi simbolizó la postura inversa: también el Viejo Mundo, del que ella provenía, debía ser transformado por el Nuevo Mundo. Una ‘aristocracia del pueblo‘, combinación de europeos, indígenas y negros, representaba los sueños de un futuro mejor.
lina bo bardi fundacion juan march diariodesign salvador de bahia
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En la muestra, que cuenta con 348 piezas, las obras de Bo Bardi dialogan con otras de los artistas europeos que más influencia tuvieron en el Brasil de aquellos años, como La unidad tripartita, de Max Bill (Gran Premio de escultura de la Bienal de São Paulo, 1951).
lina bo bardi fundacion juan march diariodesign silla
lina bo bardi fundacion juan march diariodesign flor
También se exponen objetos procedentes del arte indígena y popular, así como obras de otros artistas brasileños contemporáneos como Roberto Burle Marx.
lina bo bardi fundacion juan march diariodesign jose antonio da silva
Para acercarnos más a la personalidad de la artista se proyectan de forma continua una serie de audiovisuales con testimonios de personas que la conocieron, como Caetano Veloso.
lina bo bardi fundacion juan march diariodesign bombilla
Por otro lado, se exponen también fotografías de proyectos de la arquitecta que la Fundación Juan March ha encargado especialmente para esta exposición a José Manuel Ballester (Premio Nacional de Fotografía 2010).
lina bo bardi fundacion juan march diariodesign teatro oficina

La Gran Vaca Mecánica

Esta actitud proactiva de la Fundación Juan March le ha llevado también a reconstruir La Gran Vaca Mecánica, diseñada por Lina Bo Bardi en 1988 para el Museo de Arte de São Paulo (MASP), que ella misma fundara en 1947. Este singular artefacto es un contenedor que se expone a sí mismo y a los objetos que para ella eran la esencia del ser humano: la artesanía.
lina bo bardi fundacion juan march diariodesign la gran vaca mecanica
Está concebido para construirse en chapa metálica, con un cuerpo que puede dividirse e incluir elementos tecnológicos, como una radio, antenas, un motor térmico y un circuito eléctrico que permiten su funcionamiento. Lina quería que la vaca diese la bienvenida al público en el MASP y les animase a participar. Fue realizada por vez primera en Venecia con motivo de la exposición Lina Bo Bardi, arquitecto (2003). En esta ocasión, se ha contado con la colaboración de la Bienal Miradas de Mujeres. La Fundación Juan March realizó una acción urbana el pasado 28 de junio para trasladar la Gran Vaca Mecánica desde el taller en el que se fabricó, con paradas en la Casa do Brasil y la Embajada de Brasil en Madrid.
lina bo bardi fundacion juan march diariodesign agricultura
Fundación Juan March
Castelló 77, 28006 Madrid
T. +34914354240

lunes, 5 de noviembre de 2018

La Biblioteca Jameel en Jameel Arts Center por Serie Architects abre el 11 de Noviembre de 2018

Imagen © Serie Architects



Art Jameel, la organización independiente que apoya las artes, la educación y el patrimonio en el Medio Oriente, anuncia hoy detalles de la Biblioteca Jameel, un centro abierto de investigación de artes contemporáneas dedicado a las historias culturales del Golfo y sus regiones vecinas, ubicado en el corazón de nuevo Jameel Arts Center. Un recurso verdaderamente pionero para la comunidad artística regional, la biblioteca bilingüe especializada es la primera de este tipo que se hace accesible al público.








Imagen © Serie Architects

La Biblioteca Jameel es un componente integral del Centro de Artes Jameel, Dubai. La colección de la Biblioteca se centra en hacer accesible el conocimiento integrado en las artes y la cultura; permitiendo la construcción de múltiples narrativas; y haciendo visible la fluidez de estas ideas. Los temas de contenido clave incluyen: historias de exposiciones, proyectos de educación artística, discursos contemporáneos de y sobre la región, además de monografías de artistas seleccionados y viajes mapeados de práctica e influencia.






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La biblioteca se convertirá en el hogar de estudiantes, artistas, investigadores, escritores, profesionales y "curiosos" y, con un Catálogo de acceso público en línea (OPAC) que se puede buscar completamente en línea. Los planes futuros incluyen la digitalización de materiales, así como la producción de publicaciones y traducciones para ampliar la accesibilidad de la colección. Reflejando el compromiso de Art Jameel con la colaboración, la colección de la Biblioteca ha sido en gran parte de la extensa red de artistas locales, regionales e internacionales y organizaciones académicas, artísticas y culturales de Jameel Arts Centre.





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Programación relacionada
Diseñado para respaldar el desarrollo de la escritura e investigación innovadoras, el próximo programa de Comisiones de Art Jameel otorgará una residencia de tres meses a un escritor, invitando al ganador a ser "residente" en el Centro y participar en la colección única de la Biblioteca Jameel. Un programa anual en un ciclo de tres años, las Comisiones de Art Jameel son fundamentales para la programación del Centro de Artes Jameel.





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Hasta el 1 de diciembre de 2018, se ejecuta una convocatoria abierta de propuestas para las Comisiones de Art Jameel: Arts Writing and Research. Jameel Library es una plataforma de aprendizaje activo y dinámico, donde se desarrollan charlas, grupos de lectura, bibliografías curadas, simposios, exposiciones e intervenciones. Un simposio de primavera de 2019 ampliará los temas de la exposición inaugural 'Crude' del Centro de Artes de Jameel, curada por Murtaza Vali, que considera el petróleo y su impacto en la historia, la sociedad, la cultura, la economía, el medio ambiente y el futuro.






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Desde noviembre de 2018 hasta enero de 2019, Jameel Library presentará una segunda edición de Research Studio: Confluence. En respuesta a una bibliografía desarrollada por el autor, curador y traductor Omar Berrada, el artista interdisciplinario Noush Anand y el traductor y crítico Hafsa Hariga dirigirán una serie de grupos de lectura pública gratuita en inglés y árabe. Cada interlocutor creará una plataforma abierta para la discusión, la reflexión y el debate.






Imagen © Serie Architects

ubicación

Más de 30 participantes diversos participaron en la primera edición de este verano en el espacio temporal emergente de Art Jameel en la avenida Alserkal, que incluye dramaturgos, periodistas, filósofos, tecnólogos, ingenieros, diseñadores, artistas y amantes de los libros con sede en los Emiratos Árabes Unidos. de India, Irak, Líbano, Pakistán, Palestina, Sudán, Siria, Túnez, los Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos y Yemen. Imágenes de Source Art Jameel Cortesía de Katrina Weber Ashour .